Caries de Biberón

¿ Sabía Usted que en el primer año de vida, su bebé puede tener Caries?

 

 
  ¿Cómo puede afectar el biberón la salud dental de su bebé?

El biberón es un procedimiento para alimentar al bebé, pero se utiliza también como calmante para tranquilizarlo o controlar su comportamiento. El problema es que muy frecuentemente se le agregan líquidos azucarados y este mal hábito puede fácilmente causar una situación conocida como "Síndrome del biberón", el cual consiste en que los dientes de los niños de dos, tres o cuatro años pueden ser destruidos por caries.

 
 

 
  ¿Cuál es la causa de este problema dental?

"El síndrome del biberón" se produce como consecuencia del contacto prolongado de los dientes del bebé con cierto tipo de líquidos y está relacionado con los hábitos de alimentación. Los dientes de los niños se pueden dañar cuando, durante el transcurso del día, frecuentemente entran en contacto con líquidos endulzados, especialmente cuando el bebé se está quedando dormido.
Los dientes del bebé son susceptibles de dañarse tan pronto como aparecen en la boca. El azúcar que contiene la leche materna o la artificial, algunos jugos y otros líquidos endulzados se mezclan con la placa bacteriana (una película de microbios incolora, delgada y pegajosa que constantemente se forma en la boca), esta acción recíproca genera un ácido que ataca el esmalte de los dientes, ocasionando que éstos empiecen a dañarse. Cada vez que se ingiere azúcar, ya sea en forma líquida o sólida, el ácido ataca los dientes durante los primeros 20 minutos si no se limpian inmediatamente. El usar el biberón endulzado con la finalidad de tranquilizar al bebé, es dañino porque los dientes están en contacto directo y prolongado con el azúcar. Esta situación se agrava cuando el bebé se queda dormido con el biberón en la boca. Durante el día, parte del líquido azucarado se elimina por medio de la saliva, pero la producción de saliva disminuye durante la noche o durante las siestas permitiendo así que el líquido se acumule alrededor de los dientes. Cuando este líquido azucarado permanece en la boca durante un tiempo prolongado, los dientes se ven seriamente afectados por los ácidos mencionados.

 
 

¿Cómo puede prevenirse el "Síndrome del biberón"?

Nunca agregue al biberón líquidos tales como agua azucarada, jugos de frutas, gelatina dulce o refrescos con altas concentraciones de azúcar. Aún cuando la leche normalmente no daña los dientes, puede también ser perjudicial si se le deja en la boca durante períodos prolongados. Un pacificador o chupón con miel también puede ser tan dañino como la azúcar en el biberón. Si hay necesidad de dar el biberón al niño dentro de las horas regulares de comida, es mejor llenarlo con agua o reemplazarlo por un chupón sin azúcar. Teniendo en cuenta que el contacto frecuente de líquidos endulzados con los dientes del niño es perjudicial, los padres o las personas a su cuidado deben, después de cada comida, limpiar los dientes y las encías con una gasa o toallita húmeda con el fin de remover la placa bacteriana que puede formarse. Una vez que aparecen las primeras cuatro u ocho piezas dentales, se debe reemplazar la gasa mencionada por un dedal dental o un cepillo de textura suave. Esta práctica puede continuarse hasta que los dientes temporales hayan salido casi en su totalidad, lo cual sucede alrededor de los dos años. Después de esto, los padres deberán instruir al niño para que empiece a realizar el cepillado por sí mismo y también deberán estar atentos a que lo haga correctamente.

¿Por qué deben protegerse los dientes temporales?

Es posible que cuando usted se dé cuenta de que los dientes del niño se han dañado, sea demasiado tarde. Las piezas dentales de los pequeños pueden destruirse a tal grado de que sea imposible su arreglo. Esto constituye un problema grave y es una seria amenaza pues los dientes temporales deben conservarse en buenas condiciones hasta que llega el momento en que deben ser reemplazados por los dientes permanentes. Si los llamados "dientes de leche" se pierden prematuramente, los permanentes pueden salir en mala posición debido a la pérdida de espacio. El daño y la pérdida de los dientes temporales también pueden causar dificultad para pronunciar ciertas palabras, complejos en el niño por su apariencia personal, y pérdida de apetito (porque puede ser difícil y hasta doloroso el tratar de comer alimentos fríos, calientes o duros). Es importante que si usted suele poner líquidos azucarados en el biberón de su bebé durante el día o la noche, visite con frecuencia a su odontopediatra para que realice al niño los exámenes dentales pertinentes.

 
 

 
 

Los dientes temporales inician su erupción a los 6 u 8 meses de edad y terminan de erupcionar alrededor de los 3 años de edad.

 
 

 
 

Cuando los niños llegan a esta etapa sin caries, tienen una alta posibilidad de llegar en las mismas circunstancias a la adolescencia. Todo esto en gran parte al atento cuidado que los padres, preocupados por heredar a sus hijos la cultura de la higiene dental, dará como consecuencia niños felices, niños libres de caries.
Recordemos : La prevención no cuesta, la prevención no duele.

 
 

Dra. Gloria A. Curiel Ponce
Práctica privada exclusiva para bebés, niños y adolescentes
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